Desde la época etrusca, en vísperas del equinoccio de primavera, se celebraban ritos propiciatorios para la fertilidad y la cosecha.
Como todos los rituales vinculados a la Madre Tierra, se han transmitido y adaptado a las nuevas épocas con significados diferentes.
El protagonista de esta fiesta es el fuego, que se asociaba a la idea de purificación y auguraba cosechas abundantes y campos fértiles.
Con la llegada del cristianismo, en la Edad Media, este rito se asoció a San José, que se celebra todos los años a dos pasos del Agriturismo biologico Sant'Egle, precisamente en la estupenda Pitigliano.
Con la llegada del cristianismo, en la Edad Media, este rito se asoció a San José, que se celebra todos los años a dos pasos del Agriturismo biologico Sant'Egle, precisamente en la estupenda Pitigliano.
Aunque sea una fiesta en honor a un Santo Cristiano, el ritual es evidentemente pagano.
Cuarenta antorcheros, encapuchados y vestidos con ropas de cáñamo, parten de la Via Cava del Gradone transportando sobre sus hombros un manojo de cañas, cruzan el valle del torrente Meleta para llegar a la plaza del Ayuntamiento de Pitigliano, donde les espera un enorme muñeco de paja que simboliza el invierno. Los manojos de cañas incendiarán el muñeco dando vida a un fuego altísimo y purificador que simboliza el fin del invierno.
Los antorcheros, mano a mano, crean un círculo alrededor del fuego, bailando todos juntos, evocando la fertilidad de los antepasados.
El origen de este ritual es, por tanto, la celebración de la fertilidad.
La fertilidad de la tierra con las nuevas cosechas y la fertilidad de todos los hombres (y los padres) que dan la vida.
La fertilidad de la tierra con las nuevas cosechas y la fertilidad de todos los hombres (y los padres) que dan la vida.
Un día para detenernos y honrar la tierra y a todos los hombres de nuestra vida. 💕

